28/5/15

El pensamiento es luz, la emoción fuego.

Normalmente, he tenido mucho cuidado para manejar mis sentimientos, emociones y sensaciones. Trato de que mis emociones sean racionalmente analizadas, los sentimientos profundamente definidos y las sensaciones inmensamente gozadas porque, en este apartado, la razón misma desaparece para darle paso a este maravilloso mundo: el del sentir con intensidad gozosa la vida de ese momento. En fin trato de que vivir con razones emocionadamente analizadas y emociones racionalmente hurgadas.

Afirmo que el pensamiento o mi pensamiento lo considero luz que enciendo para guiarme, el pensamiento solo no se enciende, tienen la facultad para hacerlo; sin embargo, si no le doy peso específico a mis ideas, conceptos o decisiones, poco tiene de luz mi pensamiento y mi elección final.

Cuando se analizan las decisiones que se tienen que tomar, a la luz de la razón, no tiene uno por qué quejarse al enfrentarse a una conclusión indeseada. Si previamente, habia pensado en los riesgos, no tengo ninguna razón  para expresar mis dolencias o desaciertos, y mucho menos mis lamentos.

Me invito y te invito a poner en práctica el pensamiento. 
S
i pienso las cosas de la mejor manera, ordenada y sincera, mis conclusiones deben ser, necesariamente, positivas y enriquecedoras.

Es por eso el título de esta reflexión: El pensamiento es luz, la emoción fuego.

Hasta pronto.

27/5/15

Amar con la razón garantiza un amor auténtico.

Como ya hablamos de amor, deseo expresar mi opinión con relación al amor y al amar.

Normalmente,  cuando expreso mis convicciones sobre el amor y el amar, lo hago de manera racional.

Tengo edad suficiente como para saber la diferencia entre amar con la razón, amar con el corazón o amar con el cuerpo. Es definitivo que amar con la razón es lo que tiene el más puro y completo significado del amor y del amar.

Cuando se ama con la razón ya está implícita la conciencia clara de saber que quien  ama SABE el contenido y significado de esta entrega voluntaria. 

Lo explico: Cuando el ser que ama se ha dado cuenta de que le interesa y le importan por ejemplo: sus hijos, esposa o esposo, trabajo, comunidad, planeta, etc., es cuando toma la decisión de OFRENDAR su tiempo, acciones y frutos a los seres amados. 

El amor racional exige que el ser que ama haga todas las cosas para que esos seres que aman, crezcan, se desarrollen y se sientan libres de lograr sus sueños. El que ama, los acompaña en su aventura, los invita a seguir adelante, está atento a brindarles su apoyo. Por supuesto, que quien ama tiene obligaciones con otras cosas, como lo es su trabajo, sus sueños, etc. Sin embargo, después de eso, lo más importante son los seres que ama. Porque el ejercicio del amor racional radica en las convicciones vividas, probadas y demostradas de vivir de esa manera, brindando cuidado y logrando resultados.

Quien ama, no se pregunta, ni pregunta a los demás si es amado. Amar es suficiente para trascender en su genuina muestra de amor y de amar.

Cuando de ama con la razón, no habrá dolor, ni decepción, ni celos, ni reclamo alguno.
Creo que, tanto  tu como yo, podemos afirmar que amamos porque estamos convencidos de ello.

Nota: Si alguien nos ama por lo que somos, no por lo que hacemos, ni por lo que damos entonces somos seres afortunados porque amamos y nos aman.

Saludos.

Piensa y vuelve a pensar...

...en qué cosas y cómo podemos lograr ser personas enfocadas a buscar un nuevo rumbo para lograr formar Humanos con valores que propicen la creación de la prosperidad, de la abundancia, de la generosidad, del amar y del amor.

No sé qué nos esté sucediendo como sociedad, comunidad, familia o individuos. Puedo pensar en muchas cosas y causas por las que nos estamos desviando del rumbo del amar. Estamos viviendo y viendo que ha llegado a erigirse como símbolo de la grandeza: el amor al poder en lugar de utilizar el poder del amor y las acciones del amar.

Creo que lo que estamos perdiendo es eso, precisamente: nos hemos dejado de amar a nosotros mismos y a los demás. Debo confesarte que una cosa es hablar o escribir sobre el amor, y otra es la forma en como vivimos y expresamos ese amor.

Te invito y me exijo a pensar y volver a pensar sobre lo que significa el amor y el amar. Por lo pronto, yo lo vivo en cada respiración.


Hasta pronto.


25/5/15

Todo depende de mi.

(Te aclaro que el título de este tema lo escribí en primera persona, porque deseo que cuando lo leas, te lo estés diciendo a tí mismo.)

Es definitivo que todo, depende de mi, no de lo que me hayan hecho creer los demás con relación a mi capacidades, habilidades y destrezas.

Me repito, todo depende de mi conocimiento, mi voluntad, mi acción. Todo lo que desee yo, tarde o temprano lo voy a conseguir. No pensaré nunca más en mis limitaciones, debilidades e incapacidades. Esas cosas me las dijeron, me las señalaron y yo les creí. Sin embargo, estoy a buen tiempo para recuperar mi confianza que solamente depende de mí y no de las opiniones que los demás tengan de mí.

Yo sé que puedo lograr lo que desee. Yo puedo alcanzar un sueño o dos o tres. Yo quiero depender de mis decisiones solamente. Por supuesto, que puedo pedir opiniones a los profesionales solamente.
Yo quiero deshacerme de este incómo y mál hábito de dudar de mí. Yo puedo porque quiero, porque sé y porque lo estoy haciendo.

Estimado yo: quiero ofrecerte una disculpa por haber creido más en las opiniones de los demás que en la mía. Eso no volverá a suceder. Me lo prometo.

Hasta pronto.

24/5/15

De esperanzas y de ilusiones no se vive...

No basta esperar a que las cosas sucedan, que mejoren, que sean diferentes, que se parezcan a lo que estamos deseando.
No basta vivir de ilusiones, ya que, simplemente, éstas, si no se convierten en objetivos y metas, solo tienen una razón de ser: probar que las ilusiones existen.

Por supuesto que las esperanzas y las ilusiones tienen otros significados. Como por ejemplo: yo espero que mi hija sea mejor estudiante. En esa "espera", está implícita mi confianza y mi aportación de ideas para que eso se logre. Por otra parte, es conveniente conversar con ella para hacerle ver mi estado de ánimo esperanzador y lleno de confianza.

Las ilusiones, ellas me parecen que tienen edad: su madurez se da en la pubertad. Después, a medida que los años pasan, las olvidamos y las dejamos en el recuerdo de nuestra incipiente juventud. Es posible que en muestra madurez ya no hablemos de ellas, ni mencionemos siquiera la palabra. 
Esto se debe a que pocos padres nos hablaron del significado y fuerza que las ilusiones tienen. La edad de las ilusiones, es la edad propicia para aprender a fertilizar la semilla de una idea, trabajar en ella y verla convertida en nuevos frutos.

De esperanzas y de ilusiones no se vive si no se enseña o aprende a valorar la virtud de la esperanza y la dulzura de la ilusión.

Hasta pronto.