21/2/16

La sonrisa es "un lenguaje" de la Alegría.

Así como el placer pertenece al mundo físico y el amor al mundo afectivo, la alegría pertenece al mundo de la razón. 

La alegría vive en nuestro interior. Brota sola, no la brindan necesariamente los logros materiales. 

La alegría se experimenta cuando sientes que tu vida es una ofrenda de amor y te sientes genuinamente amado, y vehementemente amante; ese estado de afecto te hace ser mejor persona y te hace sonreir a la vida... sonreir a tu hermosa vida..

Estás alegre cuando disfrutas el don de la vida. Estamos alegres cuando llegan nuevos seres humanos a la tierra, estamos alegres cuando los sueños los convertimos en realidad.  La alegría es algo muy íntimo, muy personal y muy profundo.

¿Qué te hace sentir alegría?, ¿La sonrisa de tu hijo(a)?.
Ahora bien, ¿qué estamos haciendo para dar alegría a los demás?

La alegría está siempre dentro de tí, sin importar lo que pase afuera. 

Puedes aplicar esa alegria interior a todo lo que hagas. 
Puedes disfrutar de tus tareas y hasta de un trabajo desagradable. Si buscas la alegría interior puedes hacer que el trabajo más pesado se vuelva más ligero, eso te brindará alegría.


La alegria es el sentido interior que nos ayuda a atravesar tiempos difíciles, aunque nos sintamos tristes.

La Alegría está compuesta de: Animo, Lozanía, Esperanza, Gratitud, Risa, Inspiración y Aliento.
La alegría no se puede compartir, la alegría solamente se puede contagiar.
 
Contagiemos al mundo que nos rodea con nuestra alegría de servir, alegría de vivir y placer de sonreir.

Hasta pronto.

"El silencio ´dice` más que la palabra....a veces"

En ocasiones, el silencio "dice" más que la palabra.

Existen muchos tipos de silencios:

De amor o desamor.
De alegría o tristeza.
De esperanza o compañía.
De cobardía o valentía.
De plenitud o vacío.
De afirmacón o negación.
De sonrisas o lamentos.
De admiración o de sorpresa.
De duda o credulidad.
De recuerdos o de olvidos.
De carencia o de opulencia.

Por supuesto, que también, hay silencios musicales que significan tanto como su melodía.

Hasta pronto.

¿Te interesan los demás?

"El interés de nadie por la vida de alguien" o "El interés de alguien por la vida de nadie". 
Confieso que "me gusta jugar con las palabras". El juego de palabras no daña a nadie. Posiblemente, el juego de palabras ayude a reflexionar a algunas personas de tal manera e intensidad que ellas beneficien a muchas personas.
En mis pláticas y conferencias comento otra frase que dice: "posiblemente, a nadie le importes, pero es definitivo que algunas personas te necesiten:". Pues bien, "el interés de nadie..." -bien lo digo- nadie muestra interés alguno por la vida de alguien. Por otra parte, alguien tiene interés por la vida de nadie. Esto quiero decir, que en este caso la disposición está abierta; sin embargo, la segunda persona no aparece o llega.
Parece que me estoy extendiendo y posiblemente perdiendo en el tema. Quiero concluir invitando a usted que está leyendo, que "Seamos usted y yo quienes nos interesemos en la vida de los seres que amamos, aunque  ellos no pudieran tener, ni mostrar interés en nosotros. Esto nos recuerda "amar a todas las personas como a nosotros mismos." De esa manera, honramos y damos vida a ese bello, inolvidable y grandioso mandato. 
Ustedes me interesan.
Hasta pronto.

"¿Te arrepientes de algo...?"

Esta es una frase de un sueño de un amigo mío.

Me cuenta que soñó que murió. El estaba frente a Jesucristo quien le dijo: "¿Te arrepientes de algo?.
Mi amigo contestó: "Sí, de no haberme atrevido a defender mi dignidad frente al trato que mi jefe me daba."
Entonces, Jesucrísto le dijo: "Regresa a la Tierra, habla con tu jefe, no le temas. Dile que ha sido una persona injusta, egoísta y malagradecida."

Al final de esa frase, abrí mis ojos de ese sueño tan orientador, tan sanador, tan aleccionador.

Y ¿qué hiciste? le pregunté.
Su respuesta fue: "Hablé con él, le dije todo lo que tenía que decir. De paso, renuncié a mi trabajo de muchos, muchos años de permanencia."   Hasta aquí el relato.

Ahora empiezo mi reflexión:
¿Qué nos pasa?, Qué manera tan fea de tratar a los colaboradores.
Si nosotros, quienes recibimos educación en casa y formación académica no tenemos la habilidad de manejar a las personas, ¿por qué  los ponen a dirigir personas?.

El que dirige personas no debe olvidar el respeto hacia ellas con el lenguaje, con el trato y las evaluaciones del desempeño.

¿Qué nos pasa?

Hasta pronto.