16/7/16

La vida no se pierde, ni está llena de pruebas.

Para empezar te comento que la vida no se pierde, la vida se ofrenda en el camino y se cambia en el final.
La vida es un trayecto, corto o largo, dulce o amargo, lleno de luz o de oscuridad. Esto cada quien lo decide.
La vida es un regalo, y como tal se agradece, se usa, se presume y se agradece.
La vida es un misterio que cada quien tiene que ir descubriendo para llegar a cumplir la misión que se nos fue entregada en la suma de habilidades y talentos engendrados.
La vida es una fiesta. Cada quien canta, baila, sonrie y disfruta a su manera y a su tiempo.

Nadie te va a dar un regalo para que sufras, nadie te dará la vida para que llores. Ese alguien nos dio la vida para gozar, para reir, para construir, para edificar, para compartir, para amar.
Lo que sucede es que estamos tan llenos de miedos y de ambiciones materiales que al no darse esto o aquello se llega  a pensar que la vida es difícil.

La vida no es ni fácil, ni difícil. 
Nosotros, los seres humanos le damos el grado de facilidad o dificultad que queramos. Nosotros los seres humanos todavía no hemos llegado a la madurez del respeto, del amor a todos, de la consideración, de la tolerancia, pero especialmente no hemos aprendido a compartir generosamente lo que tenemos, lo que somos, lo que soñamos, lo que deseamos. NO hemos aprendido a aplaudir los logros de los demás.

La vida no es un campo de pruebas para ver si aprobamos o no el vivir con nosotros mismos. 
Es posible que digamos esto porque queremos buscar un causante o culpable de nuestra posible incapacidad para enfrentarnos con valentía a los sucesos dolorosos o incómodos para algunos, gozosos y comodísimos para otros.

Hace unos momento, estuve reflexionando sobre mi vida, mi caminar a solas y caminar acompañado.
Mi caminar a solas es maravilloso, grandioso y grato. Caminar acompañado es fácil, muy ligero, muy agradable. Lo que sucede es que entre todos o con quien vayas caminando en tu vida, los demás definan tu presencia como la de un ser maravilloso, grandioso y grato con quien se camina. No siempre es, ni será así.

La vida ni se pierde, ni está llena de pruebas. La vida se ofrenda y se disfruta.

Hasta pronto.

El poder transformador que habita en los Caballeros del este siglo.

Estoy convencido de que en los Caballeros de este siglo y de los anteriores habita y habitaba una fuerza increíblemente grande que sirve y servía para todo. Se llama Poder Transformador.

Esta fuerza interior es, ha sido y será gratis. Si no la usamos se desperdicia y no cumple su razón se ser. Esa fuerza es un poder inmensamente profundo que nos lleva por el camino de la perseverancia para alcanzar los objetivos y metas establecidos a pesar de las dificultades e insuficiencias interna.

Esta fuerza está compuesta por los siguientes verbos:
Imaginar, Creer, Confiar y Hacer.

Imaginar es usar el poder creador interno.
Creer nos brinda el impulso y  la energía necesaria que nos lleva al logro.
Confiar es saber que tenemos la capacidad, poseemos el don de alcanzar lo que se desee.
Hacer las cosas es la evidencia del aprovechamiento de ese poder.

Tu como Caballeros o tu como Formadora de Caballeros, ¿ya decidiste qué hacer para emplear este poder transformador que habita en el interior de cada uno.?

Hasta pronto.

15/7/16

El poder transformador de una convicción de los auténticos Caballeros


"Si los nuevos Caballeros elegimos ser como nunca hemos sido, entonces tenemos qué hacer cosas que nunca hemos hecho."

Esta frase encierra una especial mística en este tema.

Cuando una persona está convencida de transformarse no importa lo que tenga que hacer, ni interesa el esfuerzo que esto exija. Simplemente, la persona cambia, se transforma y se convierte en lo que quiere ser.

Para esto es necesario conocer, entender y practicar el arte de la convicción. Esta última es la fuerza interior que nos impulsa a la acción de algo que se ha decidido.

Así es como funcional el poder transformador en los auténticos Caballeros de hoy.
Vivamos de esa manera.

Hasta pronto.

14/7/16

Una mano amiga... la de un auténtico Caballero.



Esa mano amiga posee el poder transformador para dar fuerza a quien la necesita.
Los auténticos Caballeros de este siglo brindan su apoyo, tienden su mano, dan tu tiempo para fortalecer y robustecer a quienes lo necesiten.

A veces pienso que cuando se ha caminado solo(a) un tramo de la vida  es posible que aparezca el fantasma de la desesperación; es posible, que nos preguntemos: ¿y todo esto para qué?. Si no hay respuesta, lo mejor es guardar silencio y esperar...esperar por una mano amiga que nos reanime a seguir adelante.

Ese es el momento de levantarse y seguir caminando, pero -ya no más- solo(a) porque ha llegado a ti “una mano amiga” la mano de un auténtico Caballero de este siglo


Esa mano amiga está llena de fe, esperanza, ternura y alivio.
Ya no estás solo(a). Ha llegado a ti, acepta esa mano y lo que ella expresa. 

Hasta pronto.

13/7/16

El poder transformador de un Caballero

Depende de una elección y mucha acción.
Para que funcione este poder los Caballeros debemos aprovechar la fuerza que encierra la decisión y debe ser coronada por la ejecución de una o varia tareas. Una decisión sin acción queda en mero deseo o palabra expresada.

Hoy es un día excepcional porque lo vivimos de manera diferente, porque el poder transformador de un Caballero  habita en cada uno de nosotros.

Por favor, vamos a disfrutarlo. Y brindemos ese poder transformador a los que nos rodean para ayudar a crear un mundo mejor.

Hasta pronto.

12/7/16

Atenta invitación

Estimados amigos:
Estamos extendiendo esta invitación.
Es un proceso de Desarrollo personal.
En San Diego, CA.
Los esperamos,



El dinero va y viene...el tiempo no.

Esta frase me le envió un entrañable amigo. Esto es con relación a estar en familia.

Reflexionando sobre esa frase debo concluir que la vida se ha ido, el dinero ha ido y ha vuelto. Mi ausencia en casa ha sido una constante. El tiempo nada ha dejado, el dinero llegó y se fue.  Repito, la vida simplemente se ha ido.

Creo que es tiempo de aceptar que los proyectos diseñados hace unos meses no se han concretado. Y, de acuerdo con el destino, así tenía que haber sido.
Regreso lleno de aprendizajes, llenos de nuevas amistades, nuevos logros.

Estoy seguro que me llevo muchas cosas bellas, una gran satisfacción por haber hecho las cosas lo mejor posible, porque enseñé a muchas personas a ver su camino con claridad; también, porque llegué hasta donde debería haber llegado, ni un paso más, ni uno menos.

Regreso a ese lugar para exigirle a la vida que me pague lo que me debe. Exigirle al destino que me devuelva el tiempo con más salud, alegría de vivir y alegría de servir en otros lares. La vida y el destino siempre cumplen a tiempo.

Cuando algunos de nosotros abandonamos el hogar en busca de mejores horizontes de trabajo salimos con grandes ilusiones y muchas esperanzas. Creo que, en mi caso, regreso con grandes gozos y nuevas realidades aprendidas.

Nos seguiremos "viendo" en este sitio.

Hasta pronto.

10/7/16

Tu y ellos, simplemente, son diferentes.

La palabra "Tu", se está refieriendo a toda personas atenta, alegre y generosa como tu que me haces favor de acompañarme en este sitio.
La palabra "ellos", se está refiriendo a las personas mediocres y negativas ante la vida. (Sin dudarlo, existen seres así.)

Tu puedes sonreir, ellos solo llorar.
Tu puedes caminar, ellos solo observar.
Tu puedes trabajar, ellos solo flojear.

Tu puedes conversar, ellos solo guardan silencio.
Tu puedes soñar, ellos solo dormir.
Tu puedes bailar, ellos solo mirar.
Tu puedes compartir, ellos solo acumular.
Tu puedes amar, ellos solo ser amados
Tu puedes jugar, ellos solo pelear.
Tu puedes construir, ellos solo destruir.
Tu puedes crear, ellos solo imitar.
Tu puedes divertirte, ellos solo hacer cosas.
Tu puedes ser tu, ellos simplemente son.
Tu puedes vivir, ellos solo morir.

Hasta pronto.

Ni papá, ni domingo!


Papá, ¿mi domingo?
...una bonita costumbre olvidada.
A los niños de los años 1950 se nos daba "nuestro domingo" y se nos enseñaba, también, a guardar dinero en una alcancía. Se nos decía, guarda un poco para que puedas comprar lo que deseas. Por supuesto, que se nos preguntaba primero, ¿qué te gustaría comprar?. No se nos insistía en guardar todo en la alcancía, solamente una parte del dinero que se nos daba los días domingo. Esa tradición ya llegó a su final.
La frase fue: “Papá ¿mi domingo?”.
Era costumbre que esperaramos el domingo como día y que esperaramos "nuestro domingo" como monedas que nos regalaban a todos y cada uno de los hermanos. Esas monedas ya tenían asignado su intercambio. Comprar dulces, canicas, un trompo, o no sé cuantas cosas comprarían los demás niños.
Esa costumbre me dejó varias enseñanzas. Primero, el deber de un padre: compartir algo de su dinero. El deber del padre de enseñarnos el valor y cuidado del dinero. 
Para los niños el despertar de la esperanza del dia domingo, al menos para recibir monedas por una parte, el deseo de comprar uno mismo algo y sobre todo el saber ahorrar.
Espero que algunos de ustedes recuerden esa hermosa y pasada costumbre en familia.
Por mi: ni Papá, ni domingo que recibir; sin embargo, un domingo para recordar!


Hasta pronto.