12/4/17

Agentes del destino (Película)



Director: George Nolfii Escritor: George Nolfii Protagonistas: Matt Damon, Emily Blunt,  John Slattery y Anthony Mackie.

La película Los agentes del destino deposita con éxito la duda existencial y filosofal: ¿Podemos controlar nuestro destino? ¿Existe una especie de Adjustment Bureau o fuerza externa que nos marca el camino sin que nos demos cuenta? Y si tomamos conciencia, ¿hasta qué punto desafiamos al destino o al camino que transitamos?

Todo esto viene como antecedente o referencia a lo que deseo escribir a partir de la pregunta: ¿Podemos controlar nuestro destino?...La pregunta correcta  es en este mi caso: ¿puedo yo controlar mi destino?.

Entro en el tema. Algunas personas  se han enfrentado, y “dado frentazos,” a lo que son sus sueños, esperanzas, ilusiones, objetivos, etc. A veces damos por hecho que el amor que yo siento por ti será correspondido de la misma manera; desafortunadamente, no es así en muchos casos. Lo escribiré en primera persona. “Yo esperaba que tu me amaras, que contigo pasaría el resto de mi vida, que juntos una familia formaramos, que sonrieramos y envejecieramos juntos; pero no fue así. No fue así.

Asi es que me enfrento a una desilusión, a un rompimiento posiblemente inesperado y a un escandaloso presente de “no habrá tal sueño”.
Ahora me digo que no sé que me duele; si lo que las otras personas estén sintiendo por mí, o lo que yo estoy sintiendo por los demás, o por lo que yo estoy sintiendo por mi mismo. No sé que me duele más, si el dolor de mi familia por verme “sufriendo”, o al dolor de sentirme “rechazado o inaceptado”, que es directamente proporcional al amor y emociones que experimenté durante ese tiempo. Pues bien, ya puse un ejemplo doloroso.

Ahora entro a otro concepto…Eso que me sucedió ¿habrá sido una fuerza externa que intervino para que mi futuro no fuera feo?; ¿esos agentes del destino tendrán preparado otro camino para mí?...¿seguiré confiando en los demás?...Esto parece ciencia ficción. Pero no hace daño, al fin y al cabo son solamente letras.

Mi comentario: Parece que no hemos aprendido a vivir con lo inesperado; las cosas suceden porque tienen que suceder. Todo el universo está en orden, todo lo que sucede está ordenado por algo; los únicos desordenados somos nosotros porque pensamos que lo que planeamos, lo que soñamos tiene que ser tal y cual lo hemos imaginado. A veces no es así.

He apendido una frase que he tenido que analizar profundamente y ya tengo pruebas para saber que son verdaderas, casi en todos los casos.
La frase es: “TODA DESGRACIA TRAE UNA GRACIA ESCONDIDA”.

Amigo(a) mio(a): Analiza la “desgracia”, mira tu momento, acepta este momento y sigue tu camino…la gracia escondida está en el siguiente paso.

Hasta pronto.

11/4/17

La emoción de aprender; una lección de vida.

La emoción de aprender; una lección de vida.

Pensé que algún día encontraría a alguien con alegre emoción por aprender. Lo comento porque, en estos años dedicado a este hermoso oficio de enseñar ideas, conceptos para aclarar visión del ser, no había visto, observado y había sido contagiado por la emoción de aprender algo.

Ayer encontré a esa persona, género femenino, vistiendo de negro o sonriendo en el alma. Ella, toda curiosidad, toda ansiedad, toda disposición por aprender y ordenar sus sueños, que estaban a punto de convertirse en pesadilla; no obstante, sonriente y sonriendo durante el proceso de la exposición de los temas.

Me preguntaba en mi interior ¿qué estará viendo en su ser directivo interior?; ¿acaaso esa alegría brota de la fuente de su creatividad? ¿habrá encontrado las respuestas a sus laberintos ocupacionales y organizacionales?...Las respuestas viven en ella.

Ayer no dí una lección… aprendí una gran lección: ¡la emoción de aprender!

Hasta pronto.

10/4/17

Cinco regalos.

Uno: El Respeto como mi herramienta principal de trato.
Dos: La Sinceridad como mi virtud interna.
Tres: La Caballerosidad como excelente hábito.
Cuatro: La Dulzura como buena manera.
Cinco: El Servicio como un deber cotidiano.

Por lo tanto, tengo yo cinco cosas que te quiero regalar:
el respeto en mi frente,
la sinceridad en el alma,
la caballerosidad en mis brazos,
la dulzura en mi trato y
el servicio en mi sonrisa.

Esos cinco regalos son para tí. ¿Los quieres?

Hasta pronto.