27/4/17

El tiempo no espera, la eternidad si.


Creemos que el tiempo espera, pero no es así.

El tiempo ha sido nuestra compañía, ha estado con nosotros.
Muchas personas lo han sabido aprovechar, otras no.
El tiempo se va, pasa, no regresa. 
El tiempo sigue su marcha inexorable.
Esta reflexión la uno a recuerdos, días o situciones que me gustaría volver a vivir.
A veces le digo al tiempo: “¿puedes hacer una excepción?, ¿puedes regresar unas horas?”.
Pero el tiempo no responde.
El tiempo continua su devenir constante.
El tiempo sigue, el tiempo huye y la eternidad espera.

Hasta pronto.

26/4/17

Otros descansos del ser...

Descansos del cuerpo y del alma.

En ambos casos el sueño les permite recuperar fuerza, visión y esperanza.
El cuerpo puede descansar: sentado, acostado, relajando los músculos, haciendo respiraciones lentas, con baños de agua tibia en tina, piscina o en gimnasios en donde existen baños de tipos variados.
El alma descansa cuando la persona sabe a dónde va, cuando se han tomado decisiones acertadas, cuando se saben manejar las prioridades ocupacionales, profesionales, económicas, etc.
El alma descansa, no se agita, ni se agobia cuando tiene encendidas la flama de la Fe y la musica de la Esperanza.
El alma descansa cuando la persona sabe que todo lo que se logre bastará para estar en paz y disfrutar de la alegría profunda.
El alma descansa cuando el cuerpo tiene salud y no padece de ningún mal.
Estos son los descansos gratuitos para el alma. Los descansos para el cuerpo cuestan un poco más.

Digo que mi alma descansa cuando:
Contemplo la noche, la luna, la bóveda celeste con sus estrellas y puntos mágicos de las constelaciones y la vía láctea.
Cuando contemplo el día, el sol, las nubes y el firmamento color azul.
Cuando disfruto un esperado y agradable atardecer sin importar sus colores.
Cuando he hecho todo lo que tenía que hacer durante el día.
Cuando he hecho algo para los demás.
Cuando me imagino el rostro de quien lee este tema y sonrie sin darse cuenta.

Hasta pronto.

24/4/17

De amores, sabores y colores.


El título es para llamar la atención y se animen a leer un tema diferente.
Este tema lo escribo especialmente para personas que quieren dedicarse a enseñar algo y compartir conocimientos o experiencias ante grupos.

Esta tarea es sencillamente fácil o difícilmente compleja; todo depende del interés y convicción de quien desee enseñar algo a los demás.
Enseñar es sencillamente fácil, porque quien enseña debe tener en sus talentos naturales la “semilla de querer compartir; no la semilla de querer presumir".
Enseñar es sencillamente fácil, porque quien enseña debe estar lleno(a) de algo en especial. Ese algo "en especial" te lo explico de la siguiente manera:
El que desee enseñar algo a los demás debe:

a) Estar convencido(a) de que enseñar a quien no sabe es un bienaventuranza que nadie ha mencionado.

b) Estar convencido(a) de que enseñar, a quien no sabe, es un regalo; es dejar en los demás “semillas de amor por querer aprender más de lo que no se sabe.”
Es dejar sembrada la semilla del aprendizaje constante.

c) Estar convencido(a) de que enseñar es una oportunidad para hacer crecer a los demás en libertad, desarrollo, autoestima, alegría y seguridad.

d) Estar convencido(a) de que enseñar es algo sagrado y que debe hacerse con devoción genuina por las personas que no saben.

El que enseña debe ser un verdadero dador de sí mismo; es alguien que se ofrenda en el proceso de la enseñanza. En fin, el que enseña es un ser que se debe sentir privilegiado de y por esta tarea.

Por otra parte, esta tarea es difícilmente compleja si no se tiene lo mencionado arriba. Así de simple.

De amores, sabores y sabores debe ser la vida del que enseña a conciencia.

¿Cuanto de eso tiene usted?

Hasta pronto.