Acerca de este Blog.




Si bien es cierto que todos tenemos experiencias vividas, pocos somos quienes queremos compartirlas bien sea en forma verbal o escrita. Yo pertenezco al pequeño grupo de personas que quieren compartir -por escrito- lo que han vivido.

El valor de compartir lo aprendí desde mi infancia. Recuerdo que mi madre compartía las rosas de su jardín, el pan de nuestra mesa y la sonrisa de su alma a toda persona que a ella se acercara. Eso lo presencié, lo viví, lo disfruté y me quedé atrapado en el valor de compartir. 
No tengo rosas, ni rosales, ni jardín, pero sí tengo una gran sonrisa que compartir, expresada en los conceptos e ideas que escribo en este Blog.

Jorge Arturo es una persona a quien admiro; él me preguntó  y comentó:”¿por qué compartes tu experiencia de manera gratuita?. Ya casi nadie comparte nada”.  Ambos guardamos silencio. Ambos respetamos el derecho de cada quien: él, de preguntar y yo, el de no contestar. Luego seguimos conversando de otras cosas. (Quizá en mi interior le respondí.)

Escribo este Blog  por tres razones:

a)    Primero, mi experiencia guardada en mi cerebro o en mi corazón me sirve de poco, porque parece que ya he aprendido a vivir después de tantos errores y omisiones cometidos durante mis primeros 70 años de vida.  Por lo tanto, la quiero compartir. Es posible que a algún lector le pueda servir de luz en su diario  caminar.

b)   Segundo, estoy convencido de que todos los seres tenemos la ineludible responsabilidad de compartir, enseñar y difundir ideas que ya funcionaron y que dieron buenos resultados. Al compartir, de esta manera, pretendo hacerles breve el aprendizaje a los que vienen atrás  y,  que en un momento dado, se harán cargo de seguir creando un mundo mejor.

c)  Tercero, es la oportunidad que tengo de que otras personas me conozcan, les pueda interesar mi experiencia y, posiblemente, me den la oportunidad de servirlos. Para mí, solamente, la satisfacción de estar cumpliendo con parte de una misión que me fue encomendada y acepté con entusiasmo.




También, lo hago como un tributo de gratitud a quienes, de una u otra manera,  me han acompañado, aconsejado, enseñado y corregido por y en el camino del desarrollo personal durante estos años en esta tarea. Especialmente, gracias a Carlota y Andrea, esposa e hija respectivamente.

Finalmente, lo hago por amor a mi oficio de mentor y agente de cambio personal, ocupacional y organizacional.

Gracias a todos, gracias a la vida y gracias a mi Fe en Quien yo creo, que hizo de mí en lo que me he convertido.