17/2/18

Pensar garantiza, sentir paraliza y actuar energiza.

Pensar debe ser una acción deliberada.

Por supuesto que le pensamiento obedece a una serie de deseos, búsquedas. observaciones, inclinaciones, etc.
Lo que se presente en tu mente, requiere de un proceso de análisis en el que se deben buscar los pros y contras, los costos, los beneficios, los riesgos, por citar unos pocos datos.
A veces sucede que decimos o escuchamos decir: "no lo pensé", "no se me ocurrió", etc., Estas son frases que denotan la falta de pensamiento previo y su respectivo análisis de las ideeas. No discurrimos muchas ideas, desafortunadamente.

Cada quien tiene su idea, el valor de esa idea y el significado de la misma. Es por eso que, muchas personas, se incomodan porque los demás no vemos el valor, contenido y significado de sus pensamientos expresados en palabra hablada o escrita.
Estoy convencido de que pensar con concentración garantiza claridad de decisión y puede garantizar el logro de los objetivos.

El pensamiento interno es la expresión de la individualidad y genialidad del ser pensante.
Pienso, entonces estoy vivo, existo, soy.
Y soy, vivo y estoy para continuar diseñando una existencia que me garantice una vida sana y plena en todos los órdenes y garantice no ofender a los demás por descuidos de la forma de exrepesar esos pensamientos, ideas o convicciones.

Pensar garantiza, sentir paraliza y actuar energiza.

Hasta pronto.

16/2/18

Otro tema de numeros y sentimientos.



Qué daría yo porque me dieras un 100% de fé!. Ah, ¿pero cómo lo puedo medir?. 

Esta aseveración posee más diversión que sensatez (?). Ejemplo: Si me das un 30% de tu amor y yo aporto el 70 % de mi esperanza sería esto igual a: relación prolongada con entrega limitada.

Si llevamos viviendo juntos cinco años con:  (esperanzas limitadas) – (credibilidad) – (indecisión ) = a una desesperante y decepcionante relación.

Si yo aporto el 50% de credibilidad en tí y tu aportas otro 50% del mismo ingrediente esto sería igual a credibilidad media y esto nos llevaría a la duda.

Si aportas toda tu esperanza en mí y yo aporto toda mi ausencia en tí, esto nos daría un valor negativo. Y eso es hacerte perder el tiempo.

Si tu aportas todo tu amor y yo aporto todo mi amor, esto sería igual a un amor de dos, pero no a un amor de 2 al cuadrado. O ¿sí?.

Por supuesto que los sentimientos tienen un número 0 si es no; y tienen un número 1 si es Sí. Y si ese sentimiento es honesto, genuino y recíproco entonces puede tener un valor mayor. Pero no sabría cuánto.

Usted ¿Cuanto ama a sus seres queridos y cuánto le aman?

Hasta pronto.

15/2/18

Las excusas… ¡aaah!... las excusas.


Parece que ellas nos invaden por no cumplir los compromisos cuya respuesta era No. Por no saber decir No, tenemos, en algunos casos,  que buscar excusas, que aparentemente nos eximen del compromiso.
Las excusas son directamente proporcionales a la incapacidad de decir No. Recordemos que es mejor un no a tiempo que una excusa inoportuna.

Las excusas se aceptan si provienen de tres verbos-fuente: 1) No se; 2) No quiero, y 3) No puedo. Pero por favor, se vale pedir ayuda: Si no sabes, pregunta; si no puedes, pide ayuda; si no quieres, entonces pregúntate y contesta por qué.

Una excusa y una justificación son muy diferentes en sus orígenes; la justificación es un derecho mientras que la excusa en una muestra de incompetencia interior.

Hasta pronto.

11/2/18

El razonamiento puede dar luz; la emoción, fuego.


Muchas personas han tenido mucho cuidado para manejar sus sentimientos, emociones y sensaciones. Tratan de que sus emociones sean racionalmente analizadas; los sentimientos profundamente definidos, y las sensaciones inmensamente gozadas porque, en este apartado, la razón misma desaparece para darle paso a ese maravilloso mundo: el del sentir con intensidad gozosa la vida de ese momento. En fin tratan de que vivir con razones emocionadamente analizadas y emociones racionalmente hurgadas.

Afirmo que el razonamiento lo considero luz que enciendo para guiarme, el razonamiento solo no se enciende, tiene la facultad para hacerlo; sin embargo, si no le doy peso específico a las ideas, conceptos o decisiones, poco tiene de luz ese razonamiento y la elección final podría ser negativa.

Cuando se analizan las decisiones que se tienen que tomar, a la luz de la razón, no tiene uno por qué quejarse al enfrentarse a resultados inesperados. Si previamente, habia pensado en los riesgos, no tendríamos ninguna razón para expresar dolencias o molestias y, mucho menos, lamentos.

Si pensamos las cosas de la mejor manera, ordenada y sincera, las conclusiones deben ser, necesariamente, positivas y enriquecedoras.

Es por eso el título de esta reflexión: El razonamiento puede dar luz; la emoción, fuego.

Hasta pronto.

10/2/18

"No hay rosas sin aroma, ni rosal sin espinas."



Todas las cosas agradables tienen su lado desagradable incómodo, oscuro, doloroso o como le quiera usted llamar. Todas las cosas bellas tienen un precio, y éste no es necesariamente en dinero.

También sucede en las relaciones interpersonales: las personas que te parecen agradables estarán acompañadas de un …pero! (o posiblemente varios).
Pareciera que no existe algo totalmente perfecto ni en las cosas, ni personas, ni en días, ni noches. Y tiene uno que acostumbrarse a recordar que “no hay rosa sin aroma, ni rosal sin espinas.”

Y usted ¿va a regalar rosas o regalar espinas?

Hasta pronto.

9/2/18

Nunca digas "no se puede".


He mantenido en mente que existen dos palabras que no le pertenecen al género humano: Siempre y Nunca. Esto no lo puedo demostrar, pero sí lo puedo declarar porque nadie será testigo de un Siempre o menos de un Nunca.

Nunca digas: "No se puede"
Decir “nunca digas” pertenece a un mundo exageradamente exigente y casi prohibido.
Decir: “no se puede” es –a mi modo de ver las cosas- una respuesta inconsciente. No obstante, deseo hacer énfasis en omitir esa frase ya que involucra una absoluta falta de análisis de una situación, circunstancia y fines en sí mismos.

Posiblemente, decir “no se puede” nos está hablando de o esté sustituyendo a un: “no se sabe” o “no se quiere”.

Tanto usted como yo sabemos cuando decir “No quiero”, “No puedo” o “No sé”. A pesar de ello, insisto, “Nunca diga, no se puede”.

Hasta pronto.