20/10/17

…Y dale con la palabra “Culpa”.





Creo que en la vida diaria, sin darnos cuenta, usamos esa palabra a diestra y siniestra.

Cuando calificamos de “culpables” a los demás, especialmente a los seres queridos, los hacemos sentir incómodos; se molesta su espíritu, su libertad, su autoestima. Ellos, ni nadie más tienen la obligación o deber de agradarte.

En esos comportamientos es en donde se le adjudica un falso valor a la manifestación del amor: “Si me amas, entonces no hagas eso, porque me molesta.” En primer lugar, ya estamos condicionando el amor. Y si su amor es condicionado entonces se llama negociación de sentimientos, pasiones y atracciones. Punto. El Amar es otra cosa.

El único causante de los malestares internos provocados por acciones de los demás soy yo.

El verdadero causante de mis incomodidades son mis Expectativas hacia el comportamiento de los demás. Son también lo imaginado que sucedería, Y como no se dio lo esperado, ni lo imaginado…entonces es cuando ponemos cara de enojo porque la otra persona no hizo o no actuó de acuerdo a lo que yo esperaba o creía que sucedería… y…entonces sentenciamos: “Tu eres el culpable”…porque yo lo esperaba…

Qué facilito es poner en conductas de otros mi paz interior (estoy diciéndolo de manera irónica). No sé en donde se nos pegó esa torpeza

Esto es muy sencillo de resolver: “No esperes nunca nada de nadie” que no se haya negociado o comentado. Esos acuerdos son otra cosa. Sin embargo, repito, prefiero aprender la técnica de la prevención-previsión o de la incredulidad para evitar sentenciar a los demás de culpables de mis estados de ánimo.

Hasta pronto.